lunes, 31 de marzo de 2014

Un Matrimonio Precipitado

A Parker Laird le encantaban el dinero, los negocios y el poder, en ese orden. A su hermano Jay le encantaban las mujeres, rubias, morenas, pelirrojas... ¡y no necesariamente en ese orden ni en ningún otro! Cada semana parecía profesar su eterna devoción a una chica distinta. Pero, en esa ocasión, Jay se había enamorado de la secretaria de Parker, Abby. Abby era simpática y eficiente, ¡y tenía unas piernas estupendas! Parker estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de que Jay se concentrara en los negocios y que su secretaria se quedara en la oficina... ¡incluso a casarse con ella!

El primer aniversario

Claire Bellingham era alérgica a Texas. De eso estaba segura. Ella era una chica nacida y criada en la ciudad. Por desgracia para cumplir las exigencias del testamento de su abuelo ella se descubrió a si misma quedándose en lo más profundo del centro del estado. En el cual encontró a Seth Montgomery.

Alto, delgado y demasiado atractivo para su propio bien, Seth era un hombre de pocas palabras, y, para Claire, todo eso era semejante a una invitación. Tal vez el estado tenía algo a su favor después de todo. Pero Claire solo estaba en Texas temporalmente. Ella era una diseñadora de modas no una ranchera. Después de un año ella tenía la intención de partir con la puesta del sol… ¿o no?

Hacia ti

¿Qué había sido del soltero más cotizado de Brisbane, Zachary Jones? Al buscado multimillonario no se le había visto en el circuito social durante meses. Aunque era sabido por todos que era muy reservado, según los rumores había una buena razón para su repentina desaparición: acababa de convertirse en padre. ¿Sería verdad?

¿Tal vez Zach hubiera pedido ayuda a la chica de portada Meg Kelly, que también había desaparecido de las fiestas durante la última semana? Desde luego, ella sí podría darle consejos sobre infancias difíciles.

El mejor marido

¡Ella tendría que prepararlo para el matrimonio!
La abogada Romy Bridgeport estaba acostumbrada a las exigencias de sus clientes, pero el millonario Sebastian Fox era un caso aparte. Lo único que deseaba aquel hombre era un matrimonio feliz e hijos... y por eso le había pedido a Romy que lo convirtiera en el marido perfecto. ¿Acaso para tal tarea era necesario tener conocimientos legales? No, pero como se trataba de un cliente importante, Romy tuvo que aceptar el trabajo. El problema era que le resultaba imposible pensar en una esposa para él... que no fuera ella misma.

La extraña propuesta

¡Quería ser amada por ella misma, no por el hijo que esperaba!

Embarazada y escarmentada por las mentiras de su ex, Sydney Forrest llegó a Weaver, Wyoming, con el propósito de empezar de nuevo y olvidarse de los hombres una temporada. Pero allí iba a encontrarse con el más desesperante de todos ellos. Derek Clay era grosero, impertinente y odiosamente mordaz… y tan atractivo que Sydney no sabía si huir o quedarse allí para siempre. Derek no estaba dispuesto a consentir que aquella niña rica lo tratase como si fuera un trapo, pero pronto iba a descubrir que bajo aquella fachada arrogante y altanera se escondía una mujer de nobles principios e irresistible sensualidad. Sydney le había dejado muy claro que no quería ser su “pastelito”, pero tal vez aceptara convertirse en su esposa
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