sábado, 19 de julio de 2014

Guerra al Amor

El hombre quedóse pensativo, con las manos temblorosas cruzadas en la mesa, y los ojos fijos en la ansiosa chiquilla.
Memi pensó: «Va a decirme que soy la excéntrica millonaria. Que sus reporteros han metido las narices donde no debían, y que en adelante no se ocupará de mí, dejándome hacer lo que me venga en gana...»

Entretanto Kid Mescall, sin dejar de contemplar el rostro ideal, no hacía por recordar nada, puesto que, además de tenerlo todo bien presente, no le quedaba tiempo para ello, teniendo ante sí aquella carita de rasgos delicados y el cuerpo estupendo de diosa pagana... Porque a sus ojos, Memi Kassins resultaba una mujer fantástica, con belleza un algo sensual, y expresión de niña ingenua... Dos cosas contradictorias, se dijo Kid con su «lengua pequeña», pero sin embargo no rectificó porque las creyó acertadas.

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