sábado, 5 de septiembre de 2015

Atracción Inevitable

   


      Bart Cameron creía que las mujeres debían ser siempre femeninas, pero Alessandra tenía ideas distintas, de modo que cuando se conocieron, fue inevitable que saltaran las chispas. El problema era que, pese a ser tan opuestos, no podían quitarse las manos de encima. Pronto se vieron envueltos en una aventura amorosa tan apasionada que el cielo corría peligro de arder en llamas. Pero Bart parecía decidido a eludir a toda costa cualquier compromiso. ¿Por qué había de comprometerse con Alessandra cuando su elegante vecina estaba más que dispuesta a visitarlo?

Su Seductor Amigo


           Casi todas las mujeres encontraban irresistible a Jye Fox, pero para Steff simplemente era el chico con el que había crecido... sexy, estupendo, pero nada más.
       Y Jye sentía mucho cariño por Steff... ¡aunque a menudo criticaba su desastrosa manera de cocinar y su aún más desastrosa vida amorosa! Era una mujer imposible, pero en el momento de necesitar una esposa falsa para asegurarse un trato de negocios, no pudo pensar en alguien mejor. Sin embargo, fingir estar casados significaba compartir un dormitorio... ¡y descubrir una atracción sexual que no era nada fingida!


domingo, 30 de agosto de 2015

La Esposa del Jeque



     Anna se despertó en el hospital, confusa. Descubrió que era madre de un recién nacido... y esposa de un desconocido de gélida mirada. Pocas horas después de con­templar a Ishaq Ahmadi en Londres, se encon­tró en su casa del desierto, la cual le resultaba misteriosamente familiar y a la vez descono­cida. 
   En el palacio residencial no había prueba alguna de un matrimonio feliz. No había  foto­grafías. Ni ropa adecuada para una figura esbelta como la de Anna. Tampoco había con­fianza, como evidenciaban las interminables preguntas de Ishaq. Lo único que había era la relación primitiva y pasional que mantenían ellos... y, por supuesto, el bebé. Anna pronto descubrió que no debía creer nada acerca de su matrimonio...

La Princesa Perdida

Tenía que llevarla a su país, pero lo que realmente quería era quedársela para él solo...

La misión era sencilla; sólo debía encontrar a la desaparecida princesa de Bagestan y devolverla a su país ahora que su familia había recuperado el trono. Pero cuando la encontró, el jeque Sharif Azad al Dauleh se quedó prendado de la seductora sonrisa de la princesa Shakira y del aura de misterio que la rodeaba. Ella era todo lo que siempre había creído que no deseaba en una mujer, y sin embargo sabía que junto a ella tendría una vida llena de pasión.

Un Mundo de Sensacione


Primero descubrieron la pasión, después encontrarían el amor…
Sólo se habían visto una vez, pero durante ese único encuentro, Jalia Shahbazi se había dado cuenta de que la vida que ella deseaba estaba en peligro. Así que huyó del país del que era princesa y regresó a Europa, donde podía ser ella misma y no la presa del hombre al que el pueblo llamaba el Halcón: el jeque Latif Abd al Razzaq Shahin. Y cuando vio que era imposible mantener la distancia, utilizó la única arma de que disponía. El anillo de otro hombre.

Pero Latif descubrió la mentira y supo que no había otro hombre, del mismo modo que adivinaba la pasión contenida de aquella mujer…

La princesa en el Paraiso

Después de descubrir que su prometido la había traicionado, la princesa Noor escapó de su propia boda y acabó en una isla desierta acompañada ni más ni menos que por el hombre del que trataba de huir. Pero no tardó en descubrir que ni siquiera un miembro de la realeza como ella podía negar lo que sentía por el sexy jeque Bari al Khalid.

A medida que las horas que pasaban en aquella isla fueron convirtiéndose en días, Noor supo que sería imposible resistirse a la pasión que había entre ellos, a pesar de las consecuencias que aquello pudiera tener en el futuro.


Estaba en una isla desierta con un guapísimo jeque...

La Princesa Perfeta

Por fin, el jeque Jalal había sido reconocido príncipe y heredero. Ahora, ya podía reclamar lo que era suyo: tierra, título, trono... y una princesa. Clio Blake, la mujer que lo había hechizado, luchaba contra él como una leona, pero Jalal no estaba dispuesto a renunciar a ella.
Clio Blake no pertenecía a ningún hombre... ni era la princesa de ningún país. Y jamás entregaría su corazón a alguien con el pasado de Jalal. Entonces, ¿por qué no podía resistir sus deliciosos y exigentes besos? ¿Y por qué temblaba cada vez que pensaba en el príncipe bandido... amándola, poseyéndola?


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