sábado, 28 de junio de 2014

Exigencias de pasión

Siempre hay margen de negociación

Cuando Wade Mitchell se encontró cara a cara con Victoria Sullivan, tuvo que replantearse su táctica habitual. Quería comprar algo que ella tenía, y tenía que hacerlo rápidamente. El fuego que había entre ellos era abrasador, así que debería ser fácil.


Pero doblegar la voluntad de Tori iba a ser complicado. Ella no estaba dispuesta a ceder ante el hombre que la había despedido en el pasado. Wade, sin embargo, tenía que seguir intentándolo, porque si no lo hacía, se arriesgaba a revelar un secreto que podía acabar con toda su familia. Si las negociaciones fallaban, solo quedaría la seducción…

Cuento de amor

Aunque Rose Franklin siempre había querido casarse, todavía no había encontrado el hombre con el que deseara compartir el resto de su vida. Entonces, conoció a Duncan Burke y supo que era la persona que había estado esperando. El problema era que Duncan pertenecía a la clase aristocrática y Rose temía que eso pudiera separarlos. Como la joven no tenía hada madrina y tampoco confiaba excesivamente en el destino, se puso en manos de sus amigas, que la convirtieron, en un abrir y cerrar de ojos, en la mujer perfecta para el elegante señor Burke. Rose estaba dispuesta a hacer todo lo necesario para conseguir llevarlo al altar, o casi todo...

jueves, 26 de junio de 2014

Secreto al descubierto

Una noche de amor y un secreto que permanecería oculto
Angel Urquart no estaba preparada para eso. ¿Un rodaje en una isla paradisíaca? Sí. ¿Trabajar con Alex Arlov? Definitivamente, no. Seis años antes, Alex la había tratado con una pasión con la que ella ni siquiera soñaba; pero a la mañana siguiente se comportó de tal manera que Angel decidió borrarlo de su memoria.

El reencuentro con Angel avivó recuerdos que Alex creía perdidos; recuerdos de un deseo olvidado. Y no había motivo alguno por el que no pudiera disfrutar de otra noche de amor con ella. Pero Angel tenía un secreto que cambiaría sus vidas.

Escapada griega

 El sol, el mar y miles de recuerdos…

Abandonada por un novio infiel y con la autoestima por los suelos, Kayla Young había buscado la soledad en una isla griega.
Lo último que deseaba era compartir aquel lugar paradisíaco con un griego misterioso y arrogante.
Acosado por la prensa sensacionalista y las cazafortunas, Leonidas Vassalio no podía creer que estuviera compartiendo su refugio con una mujer que ¡no sabía quién era! Y pensó aprovecharse de ello.

Pero, en su intento por desentrañar la compleja personalidad de esa mujer, Leonidas se daría cuenta de que era ella la que estaba desarmando su armadura protectora.

miércoles, 25 de junio de 2014

Sólo importas tú

Supuestamente. Lucas había muerto once años atrás en el accidente que había dejado a Nadia en coma el día de su boda. Entonces, ¿quién era aquel hombre que había aparecido en la puerta de su ático, idéntico al que tanto había amado?

¿Y por qué su inmediato entusiasmo al encontrar a Lucas vivo, de repente se convirtió en zozobra al descubrir las razones por las que había desaparecido de su vida?

Herencia familiar

¿Hasta dónde tendría que llegar?

Las condiciones del testamento eran inflexibles: Mitch Kincaid tenía que conseguir la custodia del hijo ilegítimo de su difunto padre o perdería la fortuna familiar. Debería ser muy sencillo: un cheque con seis cifras y Carly Corbin, la tía del niño, desaparecería de su vida. Pero con Carly nada resultaba sencillo, incluyendo la atracción que sentía por ella. Cuando Carly se negó a darle la custodia de su sobrino, Mitch no tuvo más remedio que permitir que los dos se mudasen a la mansión Kincaid. Pero ninguno imaginaba que “jugar a las casitas” iba a convertirse en algo real.

Antiguos amantes

Rand Kincaid nunca se había sentido presionado, hasta el día en que todo su futuro quedó pendiendo de un hilo. El testamento de su padre lo obligaba a readmitir como su asistente personal a Tara Anthony. De pronto, se vio en la tesitura de aceptar a la única mujer que lo había abandonado, o perder su imperio familiar.
Pero, antes de aceptar, Tara le dejó claras sus condiciones: quería una segunda oportunidad y Rand debía estar en su casa… y en su cama.

Rand todavía no era consciente de lo lejos que aquel acuerdo le iba a llevar.

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